Todo aceite usado, independientemente de la fuente generadora, es considerado como un material peligroso, debido a que sus componentes y características pueden deteriorar la calidad ambiental, generando riesgos a la salud humana, puesto que contienen químicos y metales altamente contaminantes como cromo, plomo, bario, aluminio y zinc, entre otros. En este sentido es preciso conocer la cadena para un adecuado manejo del residuo, la cual está compuesta por el “generador”, “acopiador primario”, “movilizador”, “acopiador secundario” y/o “disposición final”.
El generador es toda empresa o persona natural que hace uso de aceites para la operación de su maquinaria, equipos y/o vehículos, el cual, por ley, está obligado a realizar el cambio en centros autorizados (estaciones de servicio, servitecas, talleres) que se denominan como “acopiadores primarios”. Posteriormente, los “movilizadores” acreditados, lo transportan hasta el “acopiador secundario y/o procesador” quienes cierran el ciclo con el tratamiento y/o aprovechamiento del residuo, o en su defecto, con la disposición técnicamente adecuada.
Vale la pena mencionar que cada uno de los eslabones de la cadena se encuentran debidamente reglamentados, donde dichas empresas deben cumplir con licencias, permisos ante la autoridad competente, implementación de sistemas de almacenaje, manejo, protección al trabajador que realice la operación, permisos transporte de carga material peligroso y tecnología que permita el manejo y reutilización del producto.
Finalmente, es importante conocer los productos y usos posteriores del reciclaje del aceite usado, entre los cuales se pueden mencionar principalmente: combustibles industriales, procesos defabricación de plastificantes combustión de hornos y calderas, refinación de lubricantes.