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GESTIÓN AMBIENTAL EN OBRAS DE INFRAESTRUCTURA

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Desde hace unos años, hemos visto como se han incorporado al paisaje urbano una serie de elementos, que hoy día, ya son familiares y comunes cuando se adelantan obras de infraestructura en las principales ciudades de nuestro país. En Bogotá, por ejemplo, las polisombras o telas verdes para cerramientos, los señalizadores tubulares conocidos comúnmente como “colombianas”, las cintas amarillas, entre otros, le han permitido al ciudadano identificar claramente que se están adelantando obras en la ciudad.

Mas allá de las criticas que la mayoría de la población compartimos, respecto a la deficiente calidad, planeación y oportunidad con la que se adelantan una gran parte de las proyectos de infraestructura del país, es rescatable que vengan incorporado desde ya hace algún tiempo, aspectos importantes como la gestión ambiental, social y de seguridad industrial, como factores que deben acompañar y complementar cualquier obra que se desarrolle en nuestra nación.

Si bien en el primer mundo le dan gran importancia a los aspectos mencionados y son quienes principalmente han generado las normas y principios en estas materias, los países en vía de desarrollo estamos en el proceso de entender que estos temas, no son menores o irrelevantes cuando de avanzar en el desarrollo de la infraestructura de un país se trata.

Hoy en día, proyectos de vital importancia para Colombia, como la Ruta del Sol, se encuentran detenidos por circunstancias atribuibles a temas de carácter ambiental, lo cual permite entender con claridad, que aun no se cuenta con una visión integral que logre articular el desarrollo, con la sostenibilidad de los recursos naturales, que entre otros, son uno de los más importantes patrimonios con que contamos.

Son muchos los ejemplos de grandes impactos sobre el medio ambiente que se han presentado en la ejecución de obras en todo el orbe. Para no ir muy lejos, el desarrollo vial de nuestro país, ha cobrado la pérdida o en el mejor de los casos el deterioro de importantes ecosistemas. En la costa Caribe por ejemplo, las ciénagas, que son ecosistemas frágiles pero de una inmensa importancia, han sufrido el inclemente paso del desarrollo… pero de un desarrollo mal entendido, mal planificado y mal ejecutado. Así mismo, nuestros ríos, páramos, bosques, han sido afectados por estas mismas causas.

Es así como nace la ingeniería ambiental, que se ha encargado de desarrollar, identificar y valorar los impactos que sobre el medio ambiente se pueden generar durante la ejecución y operación de los proyectos de infraestructura que cualquier sociedad requiere. De igual forma, establecen las medidas requeridas para prevenir, controlar, mitigar y/o compensar estos impactos.

Es importante mencionar que cualquier actividad humana genera impactos sobre su entorno; hasta algunos procesos de la misma naturaleza van en detrimento de ella misma. De esta manera, y para el tema que nos ocupa en este artículo, el identificar los impactos que las obras generan, es el primer paso para poder, ya sea controlarlos o en el mejor de los casos, mitigarlos.

En la actualidad, los proyectos de ingeniería, en su fase de diseño clasifican los componentes del medio ambiente que puedan ser afectados, para de esta forma generar las acciones que los puedan proteger durante la fase de ejecución y posterior operación. Se consideran componentes como el aire, el agua, la fauna y flora, el suelo, y obviamente el factor humano que pueda verse afectado. Lo anterior se plasma en los tan nombrados Estudios de Impacto Ambiental, los cuales definen un Plan de Manejo que permite realizar las acciones que preserven al entorno de los impactos que va a generar la construcción y puesta en marcha del proyecto.

Estos planes de manejo ambiental consideran para la ejecución de las obras, la realización de un amplio número de actividades plenamente detalladas y con protocolos bastante sofisticados. Es así como un grupo de profesionales que se incorporan a los proyectos para desarrollar estos planes, deben realizar constantes monitoreos de la calidad del aire, el agua, el comportamiento de la fauna y la flora, entre otros. También se ocupan de que los residuos de las obras, incluyendo los aceites usados y los repuestos de la maquinaria, tengan una adecuada disposición final. Los cerramientos y la señalización tienen el propósito importante en la seguridad para el entorno y la población que circunda la zona de intervención. La gestión incluso debe corroborar que los proveedores como por ejemplo aquellas minas donde se extraen materiales pétreos, tengan los permisos ambientales y en algunos casos, se exige que tengan certificados de carácter ambiental.

Finalmente, un tema aparentemente menor como el orden y aseo, que también hace parte de la labor ambiental en las obras, se ha comprobado que tiene efectos prácticos tanto en la eficiencia de la ejecución, como en la calidad final de los trabajos.

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Con Ricardo Henao

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