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CONOCIENDO EL PODER DE LA NUEVA D-MAX

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Por una gentil invitación de General Motors Colmotores asistimos, junto a otros miembros de la prensa especializada, al lanzamiento de la nueva Chevrolet D-Max, la exitosa pick-up de la marca del corbatín que llega a su octava generación completamente renovada tanto en su diseño exterior, interior y a nivel de motorización. Con este vehículo, Chevrolet espera recuperar el liderazgo en este importante segmento del mercado. El escenario escogido para esta presentación fue la ciudad de Montería. Allí, altos directivos de la compañía, entre ellos Jorge Mejía Presidente de GM Colmotores y Camilo Montejo Gerente de mercadeo, brindaron una completa y detallada explicación sobre todas las novedades que incorpora la nueva DMax (abandona el término Luv de su nombre) en cuanto a tecnología, seguridad, potencia del motor y confort, características que serán bien recibidas por los futuros dueños y usuarios de esta pick-up, sobre todo en el sector minero, petrolero y ganadero. Y fue justamente en las extensas y cálidas carreteras del departamento de Córdoba donde, durante dos días, pudimos experimentar todo lo que la D-Max puede hacer en las condiciones más extremas, entregando el máximo de eficiencia, desempeño y comodidad para sus ocupantes. Este vehículo aparece como la opción ideal para aquellos que por su trabajo necesitan una solución 4×4 que les garantice confort, rendimiento y seguridad en trayectos largos y difíciles.

El primer encuentro

Finalizada la rueda de prensa, aguardaban por nosotros 15 imponentes pick-ups perfectamente alineadas y dispuestas para devorarse los caminos. La nueva Chevrolet D-Max que está disponible en dos versiones 4×2 y tres versiones 4×4 (cabinas sencilla, doble y doble full) monta un poderoso motor 2.5 Diésel CRDi ‘Common Rail Direct Injection’ de 130 HP, el cual tuvo una ganancia de torque de 41 Nm con relación al modelo anterior de motor 3 litros.

Esto le permite tener un torque alto y constante, bajo consumo de combustible y reducción de las emisiones, alto desempeño desde el arranque y disminución del ruido. El motor Hi – Power se caracteriza por su potente y eficiente desarrollo japonés, reconocido por su durabilidad, fiabilidad y economía en consumo de combustible. Todo esto se convierte en beneficios para el cliente, pues la D-Max es pensada como un vehículo de trabajo. Ni bien habíamos iniciado el recorrido la lluvia apareció y no nos abandonó durante parte del trayecto, además cambió completamente las condiciones del terreno aumentando el desafío para las D-Max. Con su nueva configuración mecánica, el turbo de geometría variable hacen que la conducción sea más confortable, se reduzca el consumo de combustible y la marcha no tenga sobresaltos.

Sobre el asfalto la D-Max camina con firmeza y responde agilmente a la acción del conductor sobre el acelerador, no perdió el ronroneo característico de su motor diésel, ahora más silencioso y menos invasivo para las personas en el habitáculo, lo que nos permitió disfrutar junto a nuestros compañeros de aventura de la música que aleatoriamente entregaba el iPod de nuestro redactor, sumado a la comodidad a bordo, incuso en las plazas traseras, muy cercana a la de una SUV.

La prueba de fuego llegó para la DMax y para la pericia al volante de los colegas periodistas, conforme nos acercábamos a la ribera del Río Sinú (el tercer caudal más importante de la costa caribe) e ingresábamos a terreno destapado, donde la combinación de lluvia y barro midieron la capacidad de maniobra y respuesta de la pick-up en condiciones difíciles muy cercanas a las que se viven en lugares donde haya operaciones mineras y petroleras.

Estos caminos fueron el desafío ideal para otras de las características de la nueva D-Max. Las versiones 4×4 cuentan con una caja de transferencia con accionamiento electrónico denominada “Electric Drive Mode Select” y el sistema “Shift on the Fly” que permite que el 4×4 pueda accionarse en movimiento hasta los 100 Km/h. El bajo se acciona desde una perilla pero como requisito el vehículo debe estar completamente detenido en neutro y con las llantas alineadas.

En estas condiciones también se destacó el sistema de suspensiones con el nuevo desarrollo “Flex-Ride”, en la suspensión trasera que ahora tiene ballestas más largas, lo que da como resultado una conducción más confortable, un comportamiento idóneo en caminos destapados y mayor capacidad de carga. La pequeña trocha que no superaba los 3 metros de ancho, llena de barro amenazaba con dejar encunetado al que cometiera algún error.

Sin las llantas propicias para estas condiciones la D-Max superó con éxito cada obstáculo que fue apareciendo por el camino, como baches y hondonadas, que hicieron de esta experiencia algo más extremo y gratificante. Cuando llegamos a la orilla del Río Sinú aguardaba por nosotros un planchón que fue el que trasladó las 15 camionetas hasta el otro lado para continuar con nuestro recorrido. Aquí la lluvia cambió por completo las condiciones del terreno, pero tanto la D-Max como los colegas periodistas salieron airosos de la operación de subida y bajada del planchón.

Lo que hasta entonces era una prueba de ruta llena de desafíos se convirtió en una enriquecedora experiencia que nos tocó el corazón a todos. La ruta que recorríamos nos llevaba hasta el corregimiento de Los Gómez, en la vereda Maracayo donde los habitantes esperaban por nosotros y nos recibieron como héroes.

Allí Chevrolet nos hizo participes de su labor social, y luego de observar lo que los niños tenían preparado para nosotros, procedimos a entregarles kits escolares, libros, elementos para dotar al colegio y árboles. Esta visita nos recordó que hay personas con mayores necesidades que las nuestras y que este tipo de acciones se deben replicar más a menudo.

Casi entrada la noche emprendimos el camino de regreso, lo que aumentó el desafío pues debimos sortear baches, hondonadas y subir y bajar de nuevo las camionetas del planchón con poca visibilidad. Una muestra de caballos de paso, música vallenata y comida típica de la región (no podía faltar el suero costeño), y un último trayecto hasta el hotel marcaron el final del primer día de actividades.

A la mañana siguiente nos esperaban absolutamente limpias e impecables (como si el barro jamás las hubiera tocado) nuestras D-Max, dispuestas para recorrer un nuevo camino, esta vez hacia la población de Lorica. Cerca de allí fue elaborado un circuito especial con diferentes pruebas para medir nuevamente las capacidades de la pick-up y el trabajo en equipo de los periodistas. LEA MÁS EN NUESTRA EDICIÓN ONLINE…

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Con Ricardo Henao

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