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De acuerdo con lo estipulado por la Organización Internacional del Trabajo OIT, prácticamente todos los niños, niñas y adolescentes en el mundo entero llevan a cabo trabajos que son adecuados para su edad y grado de madurez. Estos trabajos, la mayor parte de las veces de ayuda familiar y por lo tanto no remunerados, son legítimos. Al realizarlos los niños aprenden a asumir responsabilidades, adquieren aptitudes, ayudan a sus familias e incrementan su bienestar.
Ciertas actividades, como ayudar en las tareas de la casa, en el pequeño negocio o cualquier otra labor ligera, son trabajos de los niños que todo padre o madre anima. Por otro lado, lo que si no está catalogado como trabajo infantil son los relatados a continuación:
Dentro de las consecuencias del trabajo infantil se pueden enunciar las físicas, psíquicas, económicas pero las sociales y morales marcan y dividen las historia de los infantes y adolescentes pues profundiza la desigualdad, viola los derechos humanos fundamentales de la infancia y la adolescencia, acelerado proceso de maduración, impide o limita el adecuado proceso educativo, enfrentamiento a un ambiente adulto y a veces hostil, pérdida de la autoestima, problemas de adaptación social y traumas.
Por esta razón, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE quien apoyado por el Ministerio de La Protección Social, el Instituto de Bienestar Familiar, el Departamento Nacional de Planeación y la OIT Colombia, es el encargado de realizar la medición de los indicadores del trabajo infantil a nivel nacional a través de la ENCUESTA NACIONAL DE TRABAJO INFANTIL ENTI.
Dicha encuesta en el 2011 arrojó como resultado que la tasa de trabajo infantil (TTI) a nivel nacional era del 13,0%, de lo que se concluía principalmente que en el sector rural muestra una tasa del 19,10% muy por encima de la encontrada en el sector urbano que es del 10,70%.
Uno de los aspectos evidenciados es que por lo menos la mitad de los empleadores de niños en el país son sus propios padres, dentro de los oficios catalogados en el encabezado del presente artículo y definidos como trabajo infantil. De igual manera el trabajo infantil se da más en el género masculino que femenino y sobre todo se presenta más en la población adolescente que en el grupo de niños y niñas comprendido entre los 4 y 14 años. Así mismo se encontró que un alto porcentaje de esta población no asiste a la escuela.
Con gran asombro y complacencia la ENTI 2012 fue de 9.8%, es decir 350.000 fuera de este tipo de trabajos, reducción que celebramos con gran felicidad, sin embargo tenemos que seguir luchando en llegar al cero por ciento de dicha tasa.
Lo importante de las estadísticas son las acciones preventivas y correctivas. Esto va más allá de la legislación, pues podemos tener una amplia serie de decretos, leyes, resoluciones y demás de orden jurídico, pero no vale de nada si no se toman acciones de fondo, como es el aumento de la cobertura en educación tanto urbana como rural, oportunidades personales, académicas y laborales, subsidio y apoyo al agro, capacitación, sensibilización y concientización a padres, mejora de la cobertura de salud, drásticas sanciones a padres
y empresas que empleen menores de edad, mayor vigilancia y supervisión a familias vulnerables (desempleados, drogadictos y/o alcohólicos), puesto que sin la implementación de estos elementos seguirán realizando encuestas con resultados muy parecidos, leyéndolas y publicándolas a todo el planeta sin obtener cambio alguno.