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La minería se define como la obtención selectiva de minerales y otros materiales de la corteza terrestre que se subdividen a su vez en metálicos y no metálicos que pueden ser extraídos a través de procesos denominados como “a cielo abierto” y “subterránea”. El mecanismo por medio el cual se decida adelantar la extracción será el determinante para el control de riesgos y la definición de los procedimientos y sistemas a implementar.
Minas a cielo abierto
Son aquellas que se desarrollan en la superficie del terreno mediante la excavación sea por medios mecánicos o con el uso de explosivos para acceder a los materiales. De los riesgos más representativos en esta actividad son los relacionados con la excavaciones, que se deberán ejecutar de acuerdo con las características físico mecánicas del suelo respetando los taludes y ángulos de reposo, con el fin de evitar derrumbes y atrapamiento de trabajadores y maquinaria. Otro riesgo importante es el trabajo en los accesos a la mina así como en las vías de circulación dentro de la misma, debiéndose construir con adecuados gradientes, taludes, bermas así como los anchos de calzada deberán diseñarse de acuerdo con los vehículos de carga que vayan a circular.
La altura de los acopios y la operación de maquinaria, equipos y vehículos de carga son riesgos que de igual manera deben ser contralados. Vale la pena mencionar que a diferencia de las minas subterráneas, las minas a cielo abierto utilizan equipos y máquinas pesadas, extrapesadas y extradimensionadas, que requieren de mayor control en su operación y movilización de acuerdo con la legislación vigente en la materia. Los anteriores riesgos se controlan formulando procedimientos reales socializados a la población trabajadora objetivo, así como hacer mantenimiento preventivo y correctivo a la maquinaria, vehículos y equipos así como contar con personal capacitado y entrenado, lo que es garante de culminar operaciones mas limpias y seguras.
Minas subterráneas
Para la extracción de los productos se utilizan estructuras como túneles y cavernas, que se van ejecutando de afuera hacia adentro de arriba para abajo para permitir la estabilidad de la mina. En este tipo de actividad se identifican los siguientes riesgos:
Ventilación: Preliminarmente se debe hacer una inspección del área con equipo especial (incluye tanque de oxígeno) para verificar la calidad del aire donde se vaya a realizar la actividad, puesto que trabajar bajo niveles no permitidos de monóxido de carbono C02, gases nitrosos y polvos de sílice cristalizada provoca en el trabajador desde dolor de cabeza (cefalea), vómitos, náuseas, somnolencia, colapso, irritación pulmonar y bronquial, cianosis (coloración azul en labios y piel), edema pulmonar y silicosis, todas ellas conducentes a la muerte. Antes de esta verificación no debe ingresar ningún trabajador. Los riesgos por mala ventilación deben ser contralados con ventilación natural o mecánica, uso de elementos de protección personal especiales para la labor, adelantar las perforaciones siempre en húmedo, medir y controlar constantemente los niveles máximos de gases permitidos en el ambiente de trabajo.
Visibilidad: Las condiciones de visibilidad son de gran importancia, para esto el trabajador debe verificar el buen estado de las lámparas previo al inicio de la labor. En el caso de que la luminaria presente daño, el minero no se debe mover de su puesto de trabajo, debe pedir ayuda mediante los mecanismos pre-establecidos y esperar la debida atención. De ser posible y si las condiciones lo permiten se deben instalar reflectores.
Humectación: Ante de empezar con el proceso llamado como “desatado”, se debe limpiar el polvo de la roca y proceder con la humectación; esto permitirá mejorar la visibilidad y evitar la proyección de material particulado al ambiente minimizando la afectación del trabajador(es). Proceso del desatado: Para ejecutar este trabajo, el minero debe pararse en un lugar seguro y estable donde no se evidencien rocas sueltas para ubicar la zona de fácil acceso a rocas sueltas, con la precaución de no transitar nunca bajo ellas. Posteriormente y eligiendo la herramienta adecuada, el trabajador no deberá exceder los 45 grados respecto de la horizontal, tanto para palanquiar o golpear las rocas. El desatado siempre lo realizan dos personas, uno desata y el otro observa para determinar el momento y lugar donde caerá la roca y así despejar el área; primero se deben desatar el techo para dejarlo firme y los mas estable posible.
Desatado en alturas: Adicional al proceso anteriormente descrito, el desatado en zonas altas, deberá cumplirse con la legislación vigente de trabajo en alturas e implementar todos los sistemas de protección y restricción contra caídas, contar con personal capacitado y entrenado con equipos de protección personal especiales para la trabajo.
Entibados para la estabilización de las paredes de la excavación: Una vez extraída la porción de tierra ya sea en forma horizontal o vertical deben ser estabilizadas con diversos mecanismos los cuales dependerán de la distancia, la altura y la estabilidad del suelo. Los mismos se pueden materializar con la instalación de por ejemplo planchones de madera, arcos de acero, pernos de anclaje, concreto lanzado. Cualquiera que sea el entibado se debe desarrollar inspecciones periódicas para verificar el estado.
De esta manera la minería subterránea se convierte en un “caldo” de riesgos, pues prácticamente los reúnes todos, iniciando porque los trabajos se realizan en espacios confinados, condiciones deficientes de iluminación y ventilación, con riesgo de atrapamiento, intoxicación y envenenamiento por diversos gases, con temperaturas extremas, humedad, posiciones ergonómicas desgastantes, malas posturas, limitación del espacio para maniobrar, en muchos casos las labores se deben realizar en alturas, radiaciones, manejo de cargas, etc. Es por esta razón que se debe contar con un equipo interdisciplinario de profesionales que apoyen la gestión del profesional en seguridad y el programa de seguridad desde las áreas de la geotecnia, estructuras, geología y demás que se requieran en el desarrollo del mismo, así como la asignación de los recursos económicos requeridos para la implementación de los procedimientos, metodología y normas.