UNA VISITA AL CORAZÓN DE JOHN DEERE | Makinaria Pesada

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UNA VISITA AL CORAZÓN DE JOHN DEERE

Una gentil invitación de John Deere y su representante en Colombia, Distribuidora Nissan, nos llevó en un viaje al interior del medio oeste americano para conocer los origenes, las instalaciones y los equipos de una compañía de mucha tradición en el mundo de la maquinaria y que fue parte de grandes transformaciones y progreso económico en los Estados Unidos.

La marca, una de las más importantes del mundo en el segmento de maquinaria forestal y de construcción, nos abrió las puertas de su casa a un grupo de periodistas de Brasil, Rusia, Chile, Ecuador, Perú y Guatemala –MAKINARIA PESADA fue el único medio colombiano invitado­– y nos permitió compartir una buena experiencia con la visita a una de sus fábricas, su edificio corporativo, así como el ponernos a los mandos de sus imponentes máquinas.

Fueron 3 días de actividades convocadas por la marca donde conocimos la historia de la empresa, los adelantos tecnológicos de su planta y como se fabrican los equipos que hoy están a la vanguardia buscando ofrecer a mayor productividad y eficiencia operativa a sus clientes alrededor del mundo, incluída América Latina. Todo esto enmarcado en los paisajes inconmesurables alrededor del río Mississippi que disfrutamos junto a nuestros colegas y amigos latinoamericanos.

Camino a Illinois

Un par de llamadas telefónicas, cruce de correos con nuestros anfitriones de John Deere para informarnos sobre nuestro itinerario de viaje, la programación de las actividades que ibamos a realizar, revisión de nuestros documentos migratorios –leáse pasaporte y visa­– y estábamos listos para embarcarnos rumbo a Chicago.

El primer trayecto fue hasta Miami, y después de más de 3 horas de vuelo, un par más de espera en el aeropuerto por haber perdido nuestra conexión, y 40 minutos de recorrido en auto llegamos al hotel donde nos hospedamos el primer día. Chicago es una ciudad especial, llena de grandes rascacielos, parques, lagos y autopistas. En la primera noche nos reunimos con los colegas en un restaurante donde tuvimos nuestro primer contacto con los representantes de John Deere, quienes nos informaron que debíamos salir temprano en la mañana.

La parada inicial de nuestro viaje en bus nos llevó hasta Grand Detour, Illinois, un pequeño pueblo ubicado a 138 Km de Chicago en donde John Deere dio origen a la empresa que hoy lleva su nombre y que en 2013 fue incluida en la lista de las 50 empresas más admiradas del mundo de la revista Fortune.

El sitio histórico de John Deere

Nuestra primera actividad se convirtió en un viaje al pasado donde nos adentramos a las raíces de la empresa fundada hace 177 años. El recorrido comenzó con la visita al Sitio Arqueológico, lugar donde John Deere estableció su taller de herrero y desarrolló en 1837 el primer arado de acero autolimpiante, pionero en su época.

La exhibición llena de recortes de prensa, fotografías y artefactos rodea y preserva la ubicación exacta del taller donde John Deere construyó este implemento y que fue descubierta por un grupo de arqueologos de la Universidad de Illinois en 1963.

Durante esta etapa de la visita pudimos observar un video en el cual se referenciaban los inicios de John Deere en Vermont (lugar donde nació en 1804), su llegada a Grand Detour, su oficio como herrero, el diseño y la construcción del arado de acero, su traslado a Moline en 1848 y cómo los arados se convirtieron en el negocio principal de este visionario hombre hasta llegar a producir hasta mil de estas herramientas por año, siempre con la más alta calidad, y que sirvieron para el desarrollo de la agricultura.

Posteriormente con el grupo de periodistas nos reunimos en el taller de herrería (Blacksmith Shop) que en su interior es una réplica exacta del lugar donde Deere construyó el arado de acero autolimpiante y que fuera descubierto en la década de los 60. Las dimensiones del taller también son exactas a las del sitio original. Allí, un herrero moderno usando herramientas antiguas propias del oficio en esa época y un horno abierto, nos hizo una demostración en la cual construyó un implemento y nos explicó el proceso de calentamiento y forjamiento de las piezas de hierro.

La última parte de este recorrido la dedicamos a conocer la casa de John Deere. Este lugar fue construído en 1836 cuando él llegó a Grand Detour y se fue ampliando conforme la familia fue creciendo. La casa, de seis cuartos, está amoblada y decorada con elementos de la época para mostrarnos como John Deere y su familia cocinaban, donde dormían y pasaban sus ratos libres.

Este sitio fue declarado monumento histórico nacional de los Estados Unidos en 1964 y cuando el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos se estableció el 15 de octubre de 1966, ese mismo día esta propiedad fue incluida en la lista.

Completada nuestra primera visita nos dirigimos camino al hotel ubicado en el centro de Moline. Desde allí solo tuvimos que cruzar la calle para conocer otro de los sitios que es orgullo para la compañía: el Pabellón John Deere (John Deere Pavilion).

La historia y las máquinas en un solo lugar

El Pabellón es una edificación de gran tamaño en la que se mezcla la historia, el presente y el futuro de la empresa John Deere. En este espacio se puede hacer un recorrido (con guía o por su cuenta si así lo prefiere) donde se hace un recuento de los inicios de John Deere a partir de recortes y fotografías, pasando por la formación de la empresa Deere & Company en 1868, la expasión de nuevas líneas de producto siendo la adquisición de Waterloo Engine Company en 1918 la más importante con la que empezaron los negocios con tractores.

La visita al pabellón también nos permitió conocer otros hitos en la historia de la compañía como la investigación y desarrollo de nuevos equipos aun durante la época de la gran depresión, su llegada a nuevos mercados fuera de los Estados Unidos y su consolidación como empresa líder de equipos agrícolas en el mundo.

En este lugar también están exhibidas diferentes máquinas como los famosos tractores Waterloo Boy y el Modelo A, equipo agrícola como cosechadoras y tractores, apiladores para el sector forestal así como cargadores y retroexcavadoras para el sector de la construcción y minería. El Pabellón tiene una característica especial y es que cualquier visitante puede subirse a los vehículos y tocarlos. Adicional a esto, a lo largo de todo el sitio y junto a las máquinas se pueden observar videos donde se observan los equipos en operacin y el testimonio de personas sobre su desempeño.

Hay también una zona dedicada para los más pequeños que les enseña de donde viene la comida y como cuidar el ambiente. En otro espacio están los simuladores que con algunos colegas pudimos probar para ir midiendo nuestras habilidades operando equipo pesado. Para quienes quisieran llevarse un recuerdo con la marca John Deere en el edificio contiguo al pabellón se encuentra la tienda de regalos.

Navegando el Mississipi

Para nuestra última actividad del día nos reunimos el grupo de periodistas y nuestros anfitriones de John Deere para subirnos a bordo del Celebration Belle, un imponente bote para 770 pasajeros diseñado para navegar las aguas del gran río Mississipi.

En su interior pudimos disfrutar de una exquisita comida, música en vivo, pero sobre todo el recorrer por algunas horas las aguas de uno de los ríos más importantes para la economía y la cultura estadounidense mientras el sol se ocultaba en el horizonte. En su momento John Deere aprovechó las ventajas de transporte que ofrecía el Mississipi en 1848, que fue decisivo para mover materiales como el hierro y enviar los arados terminados al mercado.

Davenport Works: donde nacen las máquinas John Deere

Nuestro primer día lo habíamos dedicado principalmente a conocer los origenes de la compañía, pero nuestros anfitriones tenían más cosas para mostrarnos. La segunda jornada de actividades comenzó con la visita a la fábrica de Davenport Works. Esta planta celebra este año su aniversario 40 y en ella se fabrican camiones Dumper articulados, cargadores 4WD, motoniveladoras, arrastradores y cabinas.

Esta fábrica, una de las más importantes que tiene John Deere en los Estados Unidos inició operaciones en 1974 con 100 empleados y dos años después, en 1976, salió de producción el primer cargador 4WD. Desde entonces, Davenport Works ha tenido un crecimiento sostenido ampliando y mejorando su infraestructura, que hoy en día tiene una extensión de 204.387 m2 –lo que equivale a 40 campos de fútbol– y en la que trabajan 1.209 personas.

Con el grupo de periodistas hicimos un recorrido por la fábrica donde nos mostraron y explicaron los distintos procesos de construcción de las cabinas y los diferentes equipos que allí se construyen. En Davenport Works se usan dos máquinas de corte láser y una prensa de 1.080 toneladas –fue la de mayor consumo de acero entre las plantas de John Deere en el mundo–  además de robots para la elaboración de los componentes de mayor tamaño.

El recorrido guiado continua por la distintas zonas como la de pintura que utiliza un sistema robótico para la aplicación del Primer y las demás capas para garantizar la mejor calidad del producto final. Otras etapas del recorrido nos llevan a las diferentes líneas de ensamble de piezas, de motores, transmisiones (que se fabrican en otra planta), manejo de inventario de partes y repuestos y de control de calidad. En total se han invertido USD 150 millones durante los últimos cinco años para mejorar esta fábrica, la calidad y los tiempos de producción.

Al igual que las demás plantas de John Deere en Davenport Works se trabaja bajo cuatro valores principales: la seguridad es lo primero, cultura de calidad, pasión y dedicación y darle valor al cliente. En esta fábrica trabajan personas de todas las edades (iniciando a los 18 años) quienes manifiestan sentirse orgullosos de trabajar para esta empresa y de ofrecer lo mejor al cliente.

Probando las máquinas

Terminada la visita a la planta abordamos de nuevo el bus para dirigirnos hacia Coal Valley, el centro de demostración que tiene John Deere para mostrarnos varios de sus equipos de construción en operación en un ambiente real de trabajo.  Una de las mayores expectativas que teníamos los periodistas invitados por la compañía era ver si podíamos probar en acción alguna de esas unidades y ese deseo se hizo realidad.

Inicialmente nos dirigimos a un salón dotado con tribunas para sentarnos y unos grandes ventanales para que desde allí pudieramos observar a las máquinas realizando algunas maniobras (entendemos que por temas de seguridad). Mientras veíamos a las máquinas trabajar frente a nosotros, personal de John Deere nos explicaba las especificaciones técnicas de los equipos, sus ventajas para el operador y como contribuyen a mejorar la productividad para las empresas.

A los mandos de operadores expertos y entrenados para el uso adecuado de las máquinas fueron pasando frente a nosotros una motoniveladora de la referencia 772G, un minicargador 328E, una retroexcavadora 310SK, un Bulldozer sobre orugas de la referencia 850K, un Dumper artículado 460E, un cargador 844K-II y una retroexcavadora 160G. Cada una de estas se fue ubicando en una zona determinada del complejo recién iban terminando la demostración.

Tras el almuerzo era nuestro turno de ponernos al volante de estas imponentes máquinas y no pudimos evitar sentirnos nerviosos. La actividad se trataba de hacer un circuito para que cada uno de los periodistas invitados (divididos por grupos) pudieramos manejar todos los equipos en operaciones de cargue, descargue, movimiento de materiales, nivelación de terrenos propias de los sectores minero y de construcción, además de un contacto con los simuladores que tienen altísimo nivel de detalle, son muy precisos en su accionar. Un operador de John Deere que quiera certificarse y usar un equipo de estos debe pasar entre 6 y 8 horas en los simuladores, que destacamos porque se brinda un buen nivel de entrenamiento y no se arriesga la máquina que en muchos casos cuesta varios millones de pesos.

MAKINARIA PESADA pudo probar todos los equipos y no podemos sino entregar un feedback positivo de estos. Destacamos de cada unidad que nos correspondió testear la amplitud de sus cabinas que nos daba buena visibilidad, la ubicación de los controles en posiciones intuitivas y de fácil acceso para el operador. Así mismo las respuestas de las máquinas a nuestras ordenes fueron rápidas y acertadas, además de las alertas, sensores y demás componentes de seguridad que actuaron cuando cometimos algún error.

También fueron importantes las recomendaciones y sugerencias tanto de nuestros anfitriones como de los instructores, quienes cada tanto nos reconfortaban y algunas veces halagaban nuestras acciones a bordo. Al final de la actividad, la despedida y la gratitud con la marca y todo su personal por una experiencia inolvidable operando máquinas que aunque pensadas para trabajo pesado cuentan con mucha tecnología que beneficiará al operador y en consecuencia a las empresas.

La última escala

Nuestro viaje por la región de Quad Cities nos llevó de vuelta hasta Moline para conocer el edificio corporativo de John Deere (World Headquarters), un enorme complejo que fue inaugurado en 1964, y es una de las construcciones más reputadas en el mundo. Este edificio fue diseñado por el arquitecto Eero Saarinen por encargo del entonces presidente de la compañía  William Hewitt, quien deseaba tener unas oficinas únicas que reflejaran el carácter de la empresa y sus empleados.

Durante la visita tuvimos una sesión de preguntas y respuestas con Domenic Ruccolo (Vicepresidente Senior), Michael Mack (Presidente) y Sam Allen (Jefe Ejecutivo), altos directivos de la división Forestal y de Construcción de John Deere. En esta los dirigentes hablaron sobre los valores que los han posicionado en Estados Unidos y otros mercados como el latinoamericano: una línea de producto de alta calidad y una red de distribución que la complementa (en el caso de Colombia es Distribuidora Nissan).

Igualmente expresaron la satisfacción de hacer presencia en América Latina en mercados como Argentina, Brasil (donde hay fábricas) y Chile que son muy importantes en sectores como el minero y el petrolero donde comercializan buena cantidad de equipos. En este sentido explicaron que trabajan de la mano con sus distribuidores para escuchar y atender los requerimientos de los clientes, buscando que sean más productivos y que el costo de sus operaciones sean menor.

En el caso particular de nuestro país Domenic Ruccolo expresó que Colombia es un mercado creciente y preguntado sobre que haría falta para que el nuestro país fuera aun más atractivo para la marca el directivo expresó que: “Creo que manteniendo buenas politicas económicas y estabilidad. Si nosotros vemos los años pasados en términos de crecimiento económico, especificamente en el sector minero, ha sido generalmente muy bueno en Colombia. Este año reciente el mercado ha bajado un poco, pero nuestro pensamiento es que se debe más a lo que está pasando en el mundo que propiamente en Colombia”.

Finalizada esta sesión fuimos invitados a hacer un recorrido por las instalaciones de este edificio enclavado en un admirable paisaje rodeado por árboles y lagunas sobre un área de 1.400 acres. Caminamos por sus pasillos que exhibían pinturas de artistas famosos a lado y lado, conocimos su zona central destacada por estar llena de vegetación para darle un ambiente acogedor. Concluimos la visita tomando fotos y recorriendo un gran pabellón central que exhibe máquinas antiguas y modernas de las diferentes divisiones de John Deere, así como un gran mural tridimensional de 180 pies de largo que recuerda los 177 años de la compañía junto a 2.200 piezas de memorabilia.

Nos despedimos con enorme gratitud con John Deere y su representante en Colombia Distribuidora Nissan por abrirnos las puertas y permitirnos conocer su historia, operar sus máquinas y hablarnos sobre sus perspectivas en los mercados de Latinoamérica en los que creemos que se van a posicionar tan fuerte como lo han hecho en Estados Unidos desde hace más 40 años.